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Algunos son tan antiguos que tienen siglos de antigüedad, y es que entonces ya eran conocidos por sus numerosos beneficios. Sus fines eran terapéuticos, medicinales y cosméticos, como los que se han mantenido hoy en día.

Estos aceites son muchos y muy variados, cada uno con características concretas para aliviar diferentes problemas. Descubre cuáles son los más conocidos.

Botes de aceites esenciales

¿Qué son los aceites esenciales?

Se trata de sustancias muy concentradas con una textura algo diferente a los aceites vegetales. Se utilizan en pequeñas cantidades y de forma externa, ya que si se ingieren pueden resultar tóxicos. Se extraen de flores, hojas, raíces, resinas o incluso frutas.

También es necesario diluirlos en agua u otros aceites base antes de aplicarlo ya que pueden ser demasiado agresivos con la piel, incluso pueden llegar a quemarla.

Aunque la lista de aceites es muy larga, vamos a comentarte lo esencial sobre los tipo principales y más conocidos.

Bote de aceite esencial

Aceite esencial de árbol de té

Su uso más conocido es el de tratamiento antiacné. Aunque también puede ser utilizado como desodorante natural. Para ello, tendrás que diluir dos o tres gotas en agua, y empapar un algodón. Es realmente útil para reducir la apariencia de esos granos indeseables que surgen en los momentos más inoportunos.

También puede utilizarse como remedio contra los piojos. Añade unas gotas de este aceite al champú o acondicionador y déjalo actuar durante unos minutos. Puede ayudar a prevenir o tratar la aparición de esos terribles bichitos.

Aceite esencial de lavanda

El uso más extendido de este aceite esencial es el de remedio natural para dormir bien y evitar en cansancio. Tradicionalmente, este aceite se ha utilizado como sedante y calmante natural para aliviar los problemas de sueño y estrés. Tan sencillo como echar unas gotas en tu almohada o inhalar un par de veces su aroma.

También es un método natural de tratar las migrañas y dolores de cabeza. Mézclalo junto a un poco de aceite de oliva y aplícalo en la cabeza mediante un suave masaje. Puede contribuir notablemente a suavizar el dolor.

Aceite esencial de romero

Igualmente, este aceite esencial también está recomendado para tratar diversos dolores musculares. Sigue el mismo proceso que con el aceite de lavanda: mézclalo con aceite de oliva y aplícalo masajeando la zona. También se usa para tratar problemas de circulación, con masajes en dirección ascendente en las piernas.

Por lo general, se lo ha relacionado con una acción energizante, para tratar la fatiga mental y potenciar la concentración.

Aceite esencial de caléndula

Por sus propiedades antibacterianas, este aceite ayuda a tener la piel más sana y a combatir diversas imperfecciones, como el acné. Puedes usarlo como desmaquillante y limpiador facial.

También es reconocido su efecto calmante, sobretodo para las rojeces provocadas por la luz solar o por el frío.

Aceite esencial de tomillo

Es ideal para tratar problemas cutáneos, como cicatrices. Pero te recomendamos, como ya hemos hecho con los anteriores tipos, que lo mezcles con otro aceite o lo diluyas en agua.

Otro uso muy extendido es el de ayudar a combatir problemas respiratorios. Si estás resfriado, este aceite puede convertirse en tu mejor amigo.

Aceite esencial de eucalipto

¿Tienes alergia al polvo? Entonces no te separes de este líquido. Se trata de un remedio natural para combatir los ácaros. Utiliza un difusor específico para conseguir un mejor resultado.

De igual manera, es un aliado para aportar brillo y fortaleza al cabello. Dilúyelo previamente en el champú, acondicionador u otro aceite, como aceite de coco, y aplícalo mediante masajes. De esta manera, se estimulan los folículos del cabello para que este luzca sano y fuerte.

Botes de aceites esenciales junto a flores naranjas

Contraindicaciones del uso de aceites esenciales

En ningún caso está recomendado usar este tipo de aceites en bebés, niños pequeños o mujeres embarazadas.

Algunos de los efectos secundarios pueden ser: dolores de cabeza, malestar, somnolencia, alergias o irritaciones. Algunos de ellos pueden llegar a ser tóxicos, por lo que hay que tener cuidado a la hora de aplicarlos. Lo mejor es probarlos con una pequeña cantidad para confirmar que no hay ningún problema ni alergias.

También pueden causar adicción si se usan con demasiada frecuencia, por lo que no es recomendable un uso reiterado.

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