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Por mucho que pase el tiempo, sabemos que la raya del eyeliner se sigue resistiendo para muchas mujeres. Y de eso de que salga igual en los dos ojos ya ni hablamos. Da igual el buen pulso o la experiencia que tengas maquillando, el eyeliner es una de esas cosas imposibles de dominar pase el tiempo que pase.

Para todas esas personas que comprenden y se sienten en la misma situación, vamos a presentar algunas alternativas para dibujar la complicada raya sobre el párpado superior.

Chica posando

Apuesta por un lápiz blando

Uno de los problemas principales de los eyeliner tradicionales es que su tinta tiende a tener una pigmentación muy marcada, lo que necesita un primer y único intento para que te salga bien. Por supuesto, siempre puedes acudir al desmaquillante. Pero otra opción es utilizar un lápiz de ojos blando, ya que no tiene una pigmentación tan marcada, lo que permitirá algún que otro prueba y error.

Aún así, si ves que lo que estás haciendo no tiene remedio, siempre puedes acudir a la brocha para convertirlo en un smokey eye.

El eyeliner menos complicado

De todos los tipos de eyerliner que existen en el mercado, algunos son más sencillos de utilizar que otros. El que tiene fama de ser el más sencillo es el tipo rotulador. Pero puede que no sea así. El de textura en crema, que se aplica con una pequeña brocha, permite modelar la intensidad de la aplicación. Empieza primera dibujado sutilmente la raya del eyeliner para después repasarla con mayor cantidad de producto y mayor presión de la brocha en el párpado.

Si utilizas una brocha biselada, te será más fácil dibujar la línea sin dificultades.

Modelo posando

Eyeliner que no es eyeliner

Aprovecha esa sombra de ojos negra de tu estuche de maquillaje para crear una bonita y elegante línea sobre tus párpados. El resultado es un eyeliner mucho menos marcado, que permite muchas más correcciones y, al igual que con el lápiz blando, se puede convertir en un maquillaje de ojos ahumado.

Ayúdate de algún objeto

Modelo posando sobre un fondo negro

Si la línea del párpado la tienes más o menos dominada y lo que se te resiste es el ‘rabillo’ existe un truco perfecto. Se trata de utilizar algún objeto o instrumento de corte recto (una pequeña regla, un cartón o una tarjeta) y colocarlo donde iría el rabillo para hacer de guía para la brocha.

No eches todo por la borda

Que te haya salido un poco mal el rabillo o se noten temblores en la raya no significa que tengas que deshacer todo el trabajo hecho. Intenta evitar momentos de frustración donde acudes rápidamente al algodón y al desmaquillante. En vez de eso, la alternativa es utilizar un bastoncillo con un poco de desmaquillante para retocar aquellas zonas donde el resultado no haya sido el ideal.

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